Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología (Jan 2005)
Tamizaje para cáncer de cuello uterino: cómo, desde y hasta cuándo Screening for cancer of the cervix uteri: how, from which age onwards and up to which age
Abstract
Objetivo: evaluar la evidencia disponible en cuanto a tamizaje de cáncer de cuello uterino en tópicos tales como pruebas disponibles, cuándo iniciarlo, a qué intervalos, cuándo suspenderlo e indicaciones en mujeres sometidas a histerectomía por patología benigna. Metodología: se revisó la literatura publicada entre enero de 1999 y diciembre de 2003 en MEDLINE, PROQUEST y revistas que usualmente publican artículos referentes al tema, como el British Medical Journal, The Lancet y JAMA. Resultados: en programas de tamizaje organizados, las campañas educativas y las invitaciones por carta son las estrategias que dan mejores resultados; pese a las limitaciones de la citología convencional, no hay suficiente evidencia para recomendar de rutina el uso de nuevas tecnologías como la citología en base líquida, pruebas de virus de papiloma humano (VPH) o la inspección visual del cuello uterino con ácido acético (IVAA). Lo importante es lograr con ésta, una cobertura del 80% y un adecuado seguimiento. El tamizaje debe iniciarse en los primeros tres años posteriores al inicio de las relaciones sexuales, con un intervalo de un año en el caso de mujeres de alto riesgo, mientras que en las de bajo riesgo se puede hacer cada 2 ó 3 años. En quienes han tenido tamizaje regular y tres o mas citologías negativas en los últimos diez años es posible suspenderlo después de los 65 ó 70 años. En mujeres que han sido sometidas a histerectomía por patologías benignas se debe individualizar el manejo y practicar evaluación citológica periódica de la cúpula vaginal en mujeres con factores de riesgo. Conclusiones: la citología cervicouterina continúa siendo el pilar en los programas de tamizaje de cáncer de cuello uterino.Objective: evaluating the available evidence regarding screening cancer of the cervix uteri related to topics such as screening tests, when to initiate screening, screening interval, when to suspend it and screening women undergoing hysterectomy as a result of benign pathology. Methodology: literature published in MEDLINE and PROQUEST between January 1999 and December 2003 was reviewed as well as journals which usually publish articles referring to the topic, such as the British Medical Journal, The Lancet and JAMA. Results: organized screening programmes, educational campaigns aimed at teaching skills and competence and invitations by letter were the strategies leading to the best results. In spite of conventional cytology’s limitations, there is not sufficient evidence for recommending routine use of new technologies such as liquid-based cytology, human papilloma virus (HPV) or visual inspection with acetic acid (VIA) test. What is important is that 80% coverage should be achieved with this and adequate follow-up. Screening must be begun within the three years following a woman engaging in sexual relations for the first time, with a one-year interval for women at high risk while low-risk women can be screened each 2 or 3 years, suspending this at age 65 or 70 in women who have had regular screening and three or more negative cytologies during the last ten years. The management of women who have undergone hysterectomy due to benign pathology must be individualized; the vagina of women having risk factors must be subjected to periodic cytological evaluation. Conclusions: cervical-uterine cytology continues being the mainstay for cancer of the cervix uteri screening programmes.