Holy land, lost lands, <i>Realpolitik</i>. Imperial Byzantine thinking about Syria and Palestine in the later 10<sup>th</sup> and 11<sup>th</sup> centuries

Al-Qantara : Revista de Estudios Arabes. 2013;33(2):505-545

 

Journal Homepage

Journal Title: Al-Qantara : Revista de Estudios Arabes

ISSN: 0211-3589 (Print); 1988-2955 (Online)

Publisher: Consejo Superior de Investigaciones Científicas

LCC Subject Category: Auxiliary sciences of history: History of Civilization | Philosophy. Psychology. Religion: Islam. Bahai Faith. Theosophy, etc.: Islam

Country of publisher: Spain

Language of fulltext: Spanish; Castilian, French, English

Full-text formats available: PDF

 

AUTHORS

Shepard, Jonathan

EDITORIAL INFORMATION

Double blind peer review

Editorial Board

Instructions for authors

Time From Submission to Publication: 48 weeks

 

Abstract | Full Text

This study reviews Byzantine attitudes and state policy towards the region between Antioch and Mount Sinai, stressing the general cautiousness of imperial strategy and, from the late tenth century onwards, the government’s preference for peaceful coexistence and commerce with the Fatimid caliphate. Caliph al-Ḥākim’s destruction of the church of the Holy Sepulchre in 1009 did not overturn this state of affairs, and the main bone of contention between Cairo and Constantinople was the city of Aleppo, not Jerusalem. Even here, the two powers were inclined to leave the initiative to local parties, rather than insisting on direct rule, and communications between Muslim and Byzantine-ruled territories were mostly fairly straightforward. During the relative détente of the first half of the eleventh century, pilgrimages to the Holy Land increased, and it may well have been primarily in order to impress pilgrims – those travelling from Byzantium itself, but especially those from the Christian west – that emperors lavished resources on reconstructing the church of the Holy Sepulchre in the 1030s and 1040s. Militant intervention on behalf of the Christian populations of south ern Syria and Palestine was not on their agenda. These conclusions rest on the collation of miscellaneous evidence, whose components are mostly well-known but have seldom received consideration side by side. The study highlights the value of trade to Fatimids and Byzantines alike, the esteem for ‘the holy places’ among Byzantines besides westerners, and the emperors’ desire to demonstrate concern for the Holy Sepulchre without jeopardising relations with the Fatimids<br><br>Este estudio pasa revista a la política oficial del estado bizantino con respecto a la región situada entre Antioquía y el Monte Sinaí, haciendo énfasis en la prudencia adoptada por lo general en la estrategia imperial así como, a partir de finales del siglo X, en la voluntad del gobierno a favor de una coexistencia pacífica con el califato fatimí y el respeto a las relaciones comerciales. La destrucción de la iglesia del Santo Sepulcro por el califa al- Ḥākim en 1009 no alteró este estado de cosas, en el que la piedra angular de la política de contención entre el Cairo y Constantinopla estaba representada por la ciudad de Alepo, y no por Jerusalén. Incluso en esta, los dos poderes estaban inclinados a dejar la iniciativa a los partidos locales, más que en reivindicar el control directo. Las comunicaciones entre los territorios gobernados por musulmanes o bizantinos fueron así por lo general bastante regulares. Durante el parón relativo que experimentaron en la primera mitad del siglo XI, los peregrinajes a tierra santa aumentaron, y puede haber sido esencialmente para impresionar a los peregrinos (tanto los procedentes de Bizancio como, especialmente, aquellos que viajaban desde el Occidente cristiano) por lo que los emperadores invirtieron abundantes recursos en la reconstrucción de la iglesia del Santo Sepulcro entre las décadas de 1030- 1040. La intervención militar a favor de las poblaciones cristianas de Siria meridional y Palestina no estaba en su agenda. Estas conclusiones se obtienen a partir del cotejo de evidencias diversas, que eran ya bien conocidas por separado, pero que raramente habían sido contrastadas en conjunto. El estudio resalta el valor del comercio para los fatimíes y los bizantinos a la vez, la veneración por los Santos Lugares entre los bizantinos y occidentales, así como el deseo del emperador de hacer patente su preocupación por el Santo Sepulcro sin poner en riesgo sus relaciones con los fatimíes.